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Mostrando entradas de junio, 2026

Emo

 Estuve toda la tarde pensando qué le iba a decir. Le dije a Vanesa que iba para lo de mi vieja a buscar unas cosas que me había olvidado. Era cierto... y no tanto. En el viaje en bondi, luego en tren y luego en el otro bondi, pensaba, pensaba y no podía terminar de armar ninguna disculpa. Siempre me pasaba lo mismo. Pasé por una librería y compré papel de regalo y cinta scotch. Llegué a lo de mi vieja; me atendió Valentina. —¿Qué hacés acá? —Vine a buscar un par de cosas de mi cuarto. —Ok, a ver cuándo vas despejando ese lugar, si no lo voy a usar de depósito. —Tenés toda la casa para usar como depósito, no jodas. Fui corriendo hasta el cuarto y empecé a buscar... encontré uno, seguí, revolví un poco más y encontré el otro... faltaba el tercero. Ahí estaba. De reojo encontré dos más, de yapa... Junté todo y lo apilé en un orden específico. Como pude, con mis manos torpes, improvisé un regalo. En realidad era un regalo de disculpas.

Million Days

 Pasaron tres años para que tomara el valor de subirme a un avión y volar hacia Bs.As. Me había subido a mucho aviones en este ultimo tiempo, conocí un montón de lugares, saque infinidad de fotos, comí y camine, transpire. Pero Argentina, er un lugar prohibido aun. ni siquiera me animaba a pisar cualquier lugar de Sudamérica, tenia pánico, fobia de cruzarmela en cualquier lugar... Mas cuando sentís que el mundo es un pañuelo. Iba a ir por una semana, es muy poco tiempo para un viaje tan largo, eso todo el mundo lo sabe, pero no quería quedarme mas que eso. Inclusive le di la noticia a mi vieja cuando estaba haciendo la ultima escala en Sao Paulo. Deje las mis cosas en el hotel, y me fui directo a la casa de mi mama, cuando llegue me recibieron con mucha alegría, que vivía con Valentina y Juan, y una Analia de ya casi 20 años. Jorgito vivía solo en la ciudad. Les lleve regalos a todos. - Menos mal que era un trabajo temporal no? Dijo mi vieja - Sigue siendo temporal - Temporalmente ...

Puñalada

 - Ojo con lo que vas a hacer. - ¿Qué cosa? - No te hagás el boludo. - Si le llegás a tocar un pelo, con este cuchillo... Me muestra el cuchillo, blandiéndolo. El mismo que estaba usando para cortar las verduras. - ...te abro la panza, te saco los intestinos y te estrangulo con tus mismas tripas. ¿Me escuchaste? - Todavía no sé a qué viene esa amenaza. Se hizo una pausa. Valentina me miraba a los ojos sin pestañear. - Te vi hablando con D*. No te hagás el tarado. Pensá bien lo que vas a hacer. - ¿Y? - Y cuidate. No te pases de listo con ella. Ya estás grande para hacerte el pija. - No me interesa en ese sentido. Le hablo porque siempre le hablé. - Sí, pero cómo la mirabas... Valentina respiró hondo. - Como un pajero - Estoy saliendo con alguien. Además, es mucho más chica que yo - Dejá de hacerte el boludo. La llegás a tocar y te hago mierda. - Ok, ¿pero le puedo hablar? Al fin y al cabo es nuestra vecina y es mi amiga... - Amigos son los huevos y si queres tambien te los corto con...

Trigger

 Robin fue uno de los primeros en ver la foto. Era una gigantografía de más de dos metros de largo; podían verse hasta los granos del negativo. Había usado mi Nikon F3, mi cámara favorita. Un Ilford HP5, diafragma f/8 y 1/60. Era D*, dormida. Las sábanas blancas le cubrían el pecho y dejaban asomar algunos de sus tatuajes. No había nada más. Ella. Las sábanas. Y la luz de una mañana un poco nublada. Íbamos a exponer diez fotos de 40 cm y una gigantografía cada uno. —Wow... that's incredible, mate. —Yeah? —Absolutely. —When did you take it? —A long time ago. Back when I was living in Buenos Aires. —Was it part of a project? Negué con la cabeza. Robin no preguntó más. Cambiamos de tema y seguimos organizando la muestra junto con Kim, que era nuestra compañera de exposición. Lo de la muestra se dio porque una amiga que los tres teníamos en común tenía un par de semanas libres en su galería y nos preguntó si queríamos hacer una exposición de fotógrafos amateurs. Robin era el único fotó...

Domingo

 - Hola Papito Hizo el ruido de tirar besitos. - ¿A dónde vas con ese paquete, eh? La miré de reojo - Mis padres no me dejan hablar con extraños - Y son milanesas lo que hay en el paquete... - Voy para el centro. ¿Subís? No seas tímido, Lindo. - Solo si me tratás bien - Dale - ¿Vas, para alla? - Si. - Llevame este paquete... - Te llevo el paquete, solo porque son milanesas, vos quedate a pata, gil!. - jajajaja, esos modales de princesita. Subí al auto y la saludé. - ¿Para dónde vas? - Al centro - Buenísimo, yo voy para Belgrano, al microcentro vas? - Si, vivo ahí ahora - Pensé que te ibas a mudar para otro lado. - Si, yo tambien, pero bueno, al final las cosas con Joy no se dieron. - Ah, eso no lo sabia. - Terminamos hace un par de semanas, y me fui a vivir al centro, a una cajita de zapatos. - Que pasó? - No mucho, se acabo el amor. Creo Se quedó en silencio unos segundos - ¿"...Creo"? Me quede pensando un segundo... - No se, hace tiempo que veniamos medio como el culo, pele...

Nuevos Discos

Valentina me había dado un ultimátum (como tantos que me había dado). —Necesito que vacíes tu habitación. Hace cuatro años que no vivís acá y, con la llegada de Analía, voy a necesitar un cuarto más... Analía era la segunda hija de mi hermana que estaba en camino. Y como no se puede discutir con una persona que está sintetizando un ser humano, accedí sin cuestionárselo mucho. —¿Cuánto tiempo tengo? —Poco... —Bueh. Convengamos que no tenía tantas cosas en el cuarto. Me había llevado casi toda mi ropa, unos cuantos discos, mis cámaras de fotos, un manojo de libros y no mucho más. Hacía dos años que estaba conviviendo con Vanesa y, por ahora, las cosas iban bastante bien. Aunque el dos ambientes que alquilábamos no era muy grande, era lo que podíamos pagar, porque además del alquiler, el resto de la plata se nos iba en ahorrar para un crédito hipotecario. El sueño de la casa propia. Pero tenía un problema... El grueso de mis discos seguía en mi casa. Toda la discografía (o casi) de los Ra...

Un dia mas

 —¿No querés avisarle a tu novia/novio/novie o compañera/compañero/compañere de viaje que estás acá? Más que nada para que no se preocupe. —Vine sola. —¿Sola? —Sí, estamos en el siglo XXI, puedo viajar sola. —Ya sé, hace casi 40 años que estamos en este siglo, a veces no me acostumbro, perdón. —¿Sola hasta acá? ¿Me refiero a Kuala Lumpur? —Sí, abuelo... N* abrió la puerta y la invitó a pasar. La casa era modesta, no muy grande. Tenía una pequeña biblioteca, un pequeño equipo de música, un par de discos que reconoció inmediatamente, en la biblioteca una foto pequeña de cuando se recibió, que también reconoció, dos sillones de un cuerpo, un poco bajos, y una mesa donde no entraban más de cuatro personas. Una luz amarilla cálida iluminaba el ambiente. Fue hasta la cocina y trajo una botella de agua y un par de vasos. Le dijo que no tenía mucho para ofrecer, ya que todo el alcohol y las bebidas habían quedado en la terraza. Le sirvió un poco de agua. —Hidratate —le dijo. —Ya estás acá,...